Terapias inmunes contra el cáncer

Las terapias inmunes contra el cáncer han cambiado la forma en que pensamos sobre el tratamiento de esta enfermedad. Estas terapias se basan en una idea muy poderosa: usar el propio sistema de defensa del cuerpo, llamado sistema inmunitario, para encontrar y destruir las células cancerosas. Hace mucho tiempo, ya en el año 1891, un médico llamado William Coley hizo los primeros intentos con esta idea. Desde entonces, la inmunoterapia ha crecido mucho, y en los últimos diez años ha cobrado mucha fuerza, mostrándonos una nueva forma de combatir el cáncer. El propósito de estas terapias es enseñar al cuerpo, hacer que su sistema inmunitario sea más fuerte o darle cosas que le ayuden a defenderse mejor. Esto nos da tratamientos que pueden ser más exactos que los que se usaban antes.

Cáncer de mama, alegoría de las terapias inmunes contra el cáncer

Hoy en día, hay muchos tipos diferentes de terapias inmunes contra el cáncer. Los científicos siguen investigando muy rápido, lo que nos permite imaginar tratamientos incluso mejores y hechos a medida para cada persona en los próximos diez años.

Vacunas para Activar el Sistema Inmune

Las vacunas para combatir el cáncer buscan despertar al sistema inmunitario del cuerpo. Su objetivo es que el sistema de defensa reconozca ciertas marcas (llamadas antígenos) que están en las células tumorales o cerca de ellas, y así aprenda a atacarlas. Es importante entender que estas vacunas son diferentes de las que nos ponemos para prevenir enfermedades como el sarampión o la gripe. Las vacunas contra el cáncer son para personas que ya tienen la enfermedad y buscan ayudar a su cuerpo a luchar contra ella. Por ejemplo, hay vacunas que previenen algunos tipos de cáncer, como el del cuello uterino (VPH) o el de hígado (hepatitis B), pero esas actúan evitando la infección que podría causar el cáncer. Las vacunas de las que hablamos ahora son para tratar el cáncer una vez que ya está presente.

Vacunas para potenciar el sistema inmune

Hay diferentes maneras de hacer estas vacunas:

  • Vacunas con células tumorales completas: Aquí, se usan células del propio tumor del paciente, pero se modifican un poco. La idea es que otras células del sistema inmunitario, que se encargan de mostrar los «objetivos» (las APCs o células presentadoras de antígenos), las capten. Luego, estas APCs enseñan a los linfocitos T (un tipo de glóbulo blanco) qué marcas buscar para destruir el tumor.
  • Vacunas basadas en antígenos específicos: Estas vacunas consisten en inyectar solo algunas partes de las proteínas que se encuentran en el tumor. De nuevo, el objetivo es que las APCs las vean y activen el resto del sistema inmunitario. Un reto grande aquí es encontrar cuáles son esas marcas específicas que solo están en el cáncer y no en las células sanas. Ya existen algunas de estas vacunas que se han aprobado, como una para el cáncer de próstata avanzado o una para el melanoma (un tipo de cáncer de piel grave) que usa un virus modificado para ayudar a la defensa del cuerpo.
  • Vacunas usando células presentadoras de antígenos: En este caso, se toman del paciente unas células especiales llamadas células dendríticas (que son muy buenas mostrando los objetivos). Se preparan fuera del cuerpo para que reconozcan las marcas del cáncer y luego se vuelven a poner en el paciente. Así, estas células «enseñan» a los linfocitos T a ir contra el cáncer.

Últimamente, los investigadores están explorando la posibilidad de crear una «vacuna general» contra el cáncer. Esta vacuna podría preparar el sistema inmunitario de forma más amplia, para que pueda actuar solo o junto con otros tratamientos.

Células del sistema inmune en la sangre

Medicamentos que Estimulan las Células Inmunológicas

Estos medicamentos, que se llaman inmunomoduladores, la función de estas terapias inmunes contra el cáncer, es hacer que el sistema de defensa del cuerpo sea más fuerte para luchar contra la enfermedad. Incluyen diferentes tipos de sustancias que pueden actuar sobre partes muy específicas del sistema inmunitario o sobre él de forma más general.

  • Medicamentos que liberan los «frenos» del sistema inmunitario: Nuestro sistema inmunitario tiene mecanismos para no atacar a nuestras propias células sanas, como si fueran «frenos». Algunos medicamentos trabajan quitando esos frenos. Al hacer esto, permiten que un tipo de glóbulos blancos, llamados células T, puedan reconocer mejor y atacar las células del cáncer. Hay varios de estos medicamentos, como el que bloquea una proteína llamada PD-1, que se usa en cáncer de mama y otros tipos. Otros medicamentos similares, que actúan contra CTLA-4 o PD-1, han resultado ser muy buenos en diferentes tipos de cáncer, tanto los tumores sólidos como los que afectan la sangre.
  • Citocinas: Estas son como pequeños mensajes que las células usan para comunicarse entre sí. Algunas de estas citocinas pueden estimular las células del sistema inmunitario para que luchen contra el cáncer. Por ejemplo, un tipo de citocina llamada aldesleukina (IL-2) se usa para tratar el cáncer de riñón y el melanoma. Ayuda a que haya más células T y también a que otras células (las B) produzcan defensas.
  • Otros tipos de medicamentos que afectan el sistema inmunitario: Aquí encontramos sustancias como la talidomida y otras parecidas. Estas hacen que las células liberen más IL-2 y, al mismo tiempo, evitan que se formen nuevos vasos sanguíneos que alimentarían al tumor. También existe un tratamiento con una bacteria (BCG) que se usa para el cáncer de vejiga.

Vacunas Específicas con Antígenos para Tipos de Cáncer Específico

Como ya habíamos mencionado, las vacunas que usan antígenos buscan activar el sistema de defensa del cuerpo contra marcas muy concretas que se encuentran en el tumor. Los científicos se esfuerzan en encontrar «neoantígenos», que son proteínas diferentes que aparecen en las células cancerosas debido a cambios en su ADN. Estos neoantígenos podrían ser los blancos perfectos para estas vacunas. Aunque algunas de estas vacunas ya se usan en la práctica, la mayoría de las que se dirigen a marcas específicas del tumor siguen siendo probadas en estudios. El desafío es que los tumores no siempre son iguales en todas sus partes, y es difícil hallar una marca que esté presente en todos los cánceres de un mismo tipo.

Medicamentos Guiados por Anticuerpos para Entregar Quimioterapia

Los anticuerpos monoclonales son como pequeños «misiles guiados» hechos en un laboratorio. Se crean para buscar y atacar partes muy concretas de las células del cáncer.

Anticuerpos como elementos del sistema inmune en las terapias contra el cáncer
  • Anticuerpos monoclonales que actúan solos: Estos anticuerpos trabajan por sí mismos. Se pegan a ciertas marcas que hay en las células del cáncer o a proteínas que les ayudan a crecer. Por ejemplo, existe uno que se dirige a la proteína HER2 en el cáncer de mama.
  • Anticuerpos unidos a medicamentos (ADC): Imagina que el anticuerpo es un coche y lleva un medicamento muy potente. Estos anticuerpos monoclonales se unen a un fármaco de quimioterapia o a algo que emite radiación. El anticuerpo sabe dónde está la célula cancerosa y lleva la medicina directamente allí, como un «repartidor» muy preciso. Así, se atacan las células malas sin dañar mucho las células sanas del cuerpo. Un ejemplo es un medicamento que une un anticuerpo que busca HER2 con una quimioterapia.
  • Anticuerpos biespecíficos: Estos son un tipo de anticuerpos que se están investigando ahora. Son especiales porque pueden unirse a la vez a la célula cancerosa y a una célula de defensa del cuerpo (un linfocito T). Esto ayuda a que el sistema inmunitario reaccione de forma más veloz y fuerte contra el cáncer.

Otras Terapias inmunes contra el cáncer en desarrollo

El campo de las terapias que usan el sistema inmunitario contra el cáncer no deja de crecer, y hay varios tratamientos muy esperanzadores que se están desarrollando:

  • Terapia de Células T con Receptores Antigénicos Quiméricos (CAR-T): Con este tratamiento, se sacan células T (un tipo de glóbulo blanco) del paciente. En un laboratorio, se modifican sus genes para que tengan una especie de «detector» llamado CAR. Este detector les permite reconocer y atacar de forma muy precisa a las células del cáncer. Después, estas células T modificadas se vuelven a poner en el paciente. Esta terapia ha dado resultados muy buenos en cánceres de la sangre, como algunos tipos de leucemia y linfoma. Un avance reciente incluso permite crear células CAR-T con una simple inyección, sin necesidad de prepararlas fuera del cuerpo, lo que podría simplificar mucho el tratamiento. Se están haciendo grandes esfuerzos para que esta terapia funcione también contra tumores sólidos, que es algo que todavía se está trabajando.
  • Terapia de Transferencia de Células T Adoptivas (ACT): Esta manera de tratar el cáncer consiste en sacar las células inmunitarias del paciente, como los linfocitos T. Luego, se las prepara o se seleccionan las que son mejores para luchar contra el cáncer, y se las devuelve al paciente. Dentro de esto, está la terapia con Linfocitos Infiltrantes de Tumores (TILs), donde se buscan y se hacen crecer las células T que ya estaban dentro del tumor del paciente y que ya sabían cómo interactuar con las células cancerosas.
  • Virus Oncolíticos: Aquí se usan virus que han sido modificados en el laboratorio. Estos virus tienen la capacidad de infectar y destruir solo las células cancerosas, sin dañar las sanas. Cuando los virus hacen esto, también pueden llamar la atención de otras células del sistema inmunitario para que estas ayuden a eliminar el tumor.
Virus como arma en las terapias inmunes contra el cáncer
  • Terapias Basadas en la Modificación Genética: Gracias a que cada vez entendemos mejor cómo funciona el cáncer y a las nuevas herramientas como CRISPR para cambiar el ADN, se están abriendo puertas a tratamientos que usan la edición genética. Estas terapias podrían cambiar el panorama del cáncer en los próximos diez años.
  • Terapias contra las formas de resistencia del cáncer: Los investigadores están dedicados a entender cómo las células cancerosas logran escaparse del sistema inmunitario. Por ejemplo, mezclar medicamentos que quitan los frenos del sistema inmunitario con otros fármacos que reactivan los linfocitos (como los inhibidores de JAK) está dando buenos resultados en los primeros estudios para el cáncer de pulmón y el linfoma de Hodgkin.
  • Terapias que bloquean proteínas clave: Un ejemplo de algo que se está desarrollando es una terapia que detiene una proteína llamada STAT3. Esta proteína es importante para que las células cancerosas crezcan y sobrevivan. Esta terapia ha mostrado resultados prometedores en estudios de laboratorio y se espera que pueda usarse en personas en el futuro.

El porvenir de las terapias inmunes contra el cáncer se ve con mucha esperanza. La investigación no se detiene, buscando que estas nuevas formas de tratamiento beneficien a más personas y a más tipos de cáncer, dándonos la posibilidad de tener tratamientos que funcionen mejor y por más tiempo.

Enlaces de interes

https://ecancer.org/es/news/20865-inmunoterapia-contra-el-cancer-los-avances-hasta-ahora-y-los-retos-que-quedan-por-delante

https://medicovenezuela.com/que-causa-cancer-de-mama/

https://www.cnio.es/noticias/que-es-en-que-casos-funciona-y-como-mejorara-la-inmunoterapia-del-cancer/

https://www.cancerresearch.org/es/la-inmunoterapia-en-profundidad

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Por Dr. Martin Lucena

Dr. Martín Lucena - Médico Especialista en radiodiagnóstico y Diagnóstico por Imágenes