psiconeuroinmunología

Psiconeuroinmunología

¿Has notado alguna vez cómo una época de preocupaciones intensas parece traer consigo un resfriado, o cómo la alegría de un nuevo comienzo te llena de una energía sorprendente? Hay un campo de estudio que mira justo a estas conexiones, a la forma en que tus pensamientos, sentimientos y hasta tu historia personal se entrelazan con la salud de tu cuerpo. Esta ciencia, que suena compleja pero es fascinante, se conoce como psiconeuroinmunología. Nos invita a ver que la mente no flota aparte del cuerpo; son dos caras de la misma moneda, conversando sin descanso.

Células y psiconeuroinmunología

Una mirada al pasado: Cuando la ciencia unió lo invisible

Durante mucho tiempo, la medicina separó las enfermedades físicas de las mentales. Pero la realidad es que somos seres integrales. La historia de la psiconeuroinmunología comenzó a tomar forma de manera más definida en los años 70, con descubrimientos que cambiaron nuestra perspectiva. Piénsalo así: si Pavlov pudo condicionar a un perro para que salivara solo con una campana, ¿podría algo tan sutil como un pensamiento o una emoción influir en una respuesta biológica del cuerpo?

Los pioneros de este campo, como Robert Ader y Nicholas Cohen en la Universidad de Rochester, realizaron experimentos que mostraron, por primera vez, cómo el sistema nervioso podía «hablar» con el sistema inmune. Fue un momento revelador: descubrieron que podían condicionar una respuesta inmunológica, debilitando la reacción de las defensas de un animal simplemente asociando un sabor con un medicamento inmunosupresor, había nacido la psiconeuroinmunología. Esto sentó las bases para entender que lo que sucede en tu cabeza tiene un eco directo en tus defensas.

Las noxas externas

En nuestra región, figuras como la Dra. Marianela Castes, una destacada inmunóloga venezolana, ha contribuido con sus investigaciones a entender mejor esta intrincada red. Su trabajo ha puesto en evidencia la interacción entre factores psicológicos y la respuesta del sistema inmune, abriendo caminos para comprender padecimientos en nuestro contexto.

El ejército silencioso y sus especialistas: Células inmunes y la psiconeuroinmunología

Para entender esta conversación, necesitamos conocer a algunos de sus principales participantes. Tu sistema inmune es como un ejército increíblemente organizado, con distintos tipos de «soldados» que te protegen. No es solo un puñado de células, sino una fuerza compleja con funciones específicas para cada tipo de amenaza.

Entre los más conocidos están los linfocitos:

sangre y sistema inmune
  • Linfocitos T: Son los «soldados de reconocimiento y ataque». Identifican y destruyen células infectadas por virus, células cancerosas o células propias que se han vuelto disfuncionales. Tienen una memoria asombrosa, lo que les permite recordar invasores previos y reaccionar con más rapidez si vuelven a aparecer.
  • Linfocitos B: Son los «creadores de armas». Producen anticuerpos, que son proteínas especializadas que se pegan a los patógenos (virus, bacterias) para neutralizarlos o marcarlos para que otras células los eliminen.
  • Linfocitos NK (Natural Killer): Son los «asesinos naturales» de la inmunidad innata, una primera línea de defensa. No necesitan una activación previa para identificar y destruir células infectadas por virus o células tumorales. Son rápidos y actúan antes de que se monte una respuesta inmune más específica.

Pero el sistema inmune tiene muchos más especialistas:

  • Neutrófilos: Son los primeros en llegar a la «escena del crimen» cuando hay una infección bacteriana o una lesión. Son como los «soldados de infantería» que engullen y digieren a los invasores.
  • Monocitos y Macrófagos: Los monocitos viajan en la sangre y, al entrar en los tejidos, se transforman en macrófagos, que son «grandes comedores». Limpian residuos celulares, engullen patógenos y también presentan fragmentos de estos invasores a los linfocitos T para activar una respuesta más específica.
  • Células Dendríticas: Son las «detectives» del sistema inmune. Capturan patógenos, procesan sus componentes y viajan a los ganglios linfáticos para «enseñárselos» a los linfocitos T, activando así una respuesta inmune adaptativa potente.
  • Eosinófilos: Son importantes en la defensa contra parásitos y también juegan un papel en las reacciones alérgicas.
  • Basófilos: Son los «activadores de alarma» de la inmunidad. Liberan sustancias como la histamina, que participan en la inflamación y en las reacciones alérgicas.
Infección respiratoria viral e inmunología

Ahora, la parte más sorprendente: todos estos soldados y especialistas tienen receptores para las mismas sustancias químicas (neurotransmisores y hormonas) que tu cerebro libera cuando sientes algo. Es como si tus células inmunes tuvieran «oídos» para escuchar los mensajes que tu mente les envía.

Tu mundo interior y tus defensas: Cómo las emociones actúan

Aquí es donde la psiconeuroinmunología se vuelve personal. Las emociones no son solo sensaciones abstractas; son eventos biológicos con consecuencias reales.

  • El estrés crónico: Cuando estás bajo estrés por mucho tiempo, tu cuerpo produce hormonas como el cortisol. Si bien son útiles en situaciones de emergencia, un exceso constante de estas hormonas puede suprimir la actividad de muchos de estos tipos celulares, desde los linfocitos hasta los neutrófilos, haciendo que sean menos eficaces. Es como si los soldados de tu ejército se agotaran, perdieran su capacidad de operar en óptimas condiciones y fueran menos capaces de luchar contra los invasores. Esto puede hacerte más vulnerable a resfriados, gripes, enfermedades autoinmunes y otras infecciones.
Estrés ansiedad y psiconeuroinmunología
  • La depresión y la tristeza profunda: Estas emociones pueden afectar la producción de ciertas citoquinas (moléculas que regulan la inflamación y la respuesta inmune). A veces se observa una disminución en la actividad de los linfocitos T y B, y un desequilibrio en la comunicación entre las células inmunes, lo que puede significar una menor capacidad de respuesta ante amenazas y una inflamación que no se resuelve del todo bien.
  • La paz, el bienestar y las emociones positivas: Por el contrario, momentos de calma, alegría, gratitud o propósito, generan respuestas químicas que pueden mejorar la función inmune. La risa, por ejemplo, ha mostrado efectos beneficiosos en algunos marcadores inmunes. Es como si un ambiente interno de tranquilidad permitiera a tus defensas trabajar con mayor eficiencia y armonía, modulando positivamente la actividad de los diferentes tipos de células inmunes.
meditación y psiconeuroinmunología

Es crucial entender que esto no es una «cura mágica» para enfermedades complejas, ni se trata de culpar a la persona por su estado. La psiconeuroinmunología nos muestra la complejidad de la salud y nos da una herramienta más para entender cómo cuidarnos.

Cultivando el bienestar desde adentro: La Programación Neurolingüística (PNL) como aliada

Si la mente y el cuerpo están tan conectados, ¿qué podemos hacer para que esa conversación sea más saludable? Aquí es donde prácticas que ayudan a manejar nuestros estados internos pueden ser de gran ayuda, y la Programación Neurolingüística (PNL) ofrece algunas herramientas. La PNL se enfoca en cómo organizamos nuestros pensamientos y cómo eso influye en lo que sentimos y en nuestras acciones. Algunas de las prácticas que se alinean con los principios de la psiconeuroinmunología incluyen:

  • Cambiar el diálogo interno: Prestar atención a las palabras que nos decimos a nosotros mismos. Reemplazar pensamientos críticos o negativos por un lenguaje más amable y constructivo puede cambiar la química de nuestro cerebro y, con ello, los mensajes que enviamos a nuestro cuerpo.
  • Visualización: Imaginarnos con claridad situaciones de bienestar, éxito o recuperación. El cerebro, en cierta medida, no distingue la imaginación de la realidad. Visualizar la fortaleza de nuestras defensas o la sensación de calma puede generar respuestas fisiológicas que las apoyan.
  • Reencuadre (Reframing): Mirar una situación o un problema desde una perspectiva diferente. Un desafío puede convertirse en una oportunidad para aprender, un fracaso en un paso hacia algo mejor. Cambiar el «marco» mental de una experiencia puede reducir el estrés y la ansiedad asociados.
  • Anclaje: Asociar una sensación de bienestar (calma, confianza, alegría) con un gesto físico o una palabra. Cuando necesitas esa sensación, puedes «activarla» recordando el anclaje, lo que ayuda a tu sistema nervioso a regresar a un estado de equilibrio.
PNL psicología e inmunología

Un camino hacia el bienestar integral

La psiconeuroinmunología nos abre los ojos a una verdad profunda: somos más que la suma de nuestras partes. Tu mente no es un pasajero en tu cuerpo; es el capitán. Al reconocer y honrar esta conexión, al prestar atención a tus pensamientos y emociones, no solo cultivas tu bienestar mental, sino que también envías mensajes de apoyo a tu ejército silencioso de defensas. Es una invitación a una vida más consciente, donde cada sentimiento cuenta en la gran historia de tu salud.

Otros enlaces de interes relacionados a la psiconeuroinmunología

https://sculapius.com/blog/la-hematologia-o-hemograma/

https://medicinaysaludvenezuela.com/linfocitos-e-inmunidad/

https://saludybits.com/la-microbiota-como-sistema-exoinmune/

https://medicovenezuela.com/viaje-a-traves-del-sistema-inmune

https://morfofisiologia.uno/93/el-agua-y-el-medio-interno/

https://sculapius.com/blog/microbiota-tu-universo-interior/

https://saludybits.com/priones-viroides-y-obeliscos/

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Por Dr. Martin Lucena

Dr. Martín Lucena - Médico Especialista en radiodiagnóstico y Diagnóstico por Imágenes